Ralph Barby, un matrimonio bien avenido

 

Por José Carlos Canalda y Antonio Quintana Carrandi

Ralph Barby, un matrimonio bien avenido, José Carlos Canalda y Antonio Quintana Carrandi

Una de las firmas más populares de bolsilibros de ciencia ficción durante la década y media de existencia de la colección La Conquista del Espacio fue Ralph Barby, seudónimo tras el que se ocultaban en realidad dos personas en feliz simbiosis, Rafael Barberán Domínguez y su esposa Àngels Gimeno, un caso singular dentro de la literatura popular española ya que, aunque existió algún otro matrimonio de escritores de bolsilibros, por lo general estos solían firmar por separado sus propias novelas. Este no fue el caso del matrimonio de Rafael y Àngels ya que, según sus propias palabras, sin la unión total y permanente de ambos nunca habría existido Ralph Barby debido a que, haciendo ambos tareas diferentes, unas compensaban y complementaban las otras, y viceversa.

Ambos son barceloneses, del barrio del Ensanche. Àngels nació y pasó su infancia en la calle Valencia, justo encima (¿sería premonición?) de una imprenta, mientras Rafael venía al mundo en la vecina calle de Entenza un 3 de mayo de 1939, justo dos días después de que terminara la Guerra Civil. Rafael, por su parte, también entraría a trabajar como aprendiz en fotograbados para imprenta (¿otra premonición?) familiarizándose con los productos químicos que en ella se empleaban, lo que le induciría a cursar estudios de diplomatura química; es, pues, colega de uno de nosotros. Terminados sus estudios, trabajaría en varias empresas como químico.

Su incursión en la literatura vendría más tarde, cuando ambos eran ya pareja, por iniciativa de ella; según nos cuentan entre ellos existía un reparto de trabajo sumamente eficaz: Àngels era la encargada de buscar datos y de pulir los textos que escribía Rafael. Tras varios tanteos —las editoriales les devolvieron las primeras 20 novelas escritas— lograrían publicar varios bolsilibros bélicos y del oeste en las colecciones de las editoriales Ferma Toray, aunque su verdadera eclosión como escritores sería poco después en las colecciones de Bruguera, con la que firmaron un contrato de exclusividad que duró más de veinte años.

Tal como era habitual en este mundillo abordaron todos los géneros, y realmente les fue bastante bien a juzgar por la cantidad de novelas publicadas: cerca de mil en total —incluyendo las veinte inicialmente rechazadas— y más de quince millones de ejemplares vendidos solo en español, a los que habría que sumar otros tres millones en portugués. Un cálculo conservador de al menos tres lectores por bolsilibro —en realidad serían más, ya que estas novelitas solían tener una vida larga gracias a los desaparecidos cambios de novelas— nos da una cifra de al menos cincuenta millones de lectores, algo de lo que muy pocos escritores consagrados y bendecidos por la crítica podrán sin duda presumir. Y no es exageración, ya que hasta de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos les llegó a pedir novelas.

Asimismo también ganaron varios premios literarios —Ateneo de Valladolid, Hucha de Plata, Radio Nacional de España, ONCE…— que, a diferencia de los bolsilibros, les dieron prestigio, pero no dinero. Escribieron también en diversas revistas, un Manual de Seguridad Ciudadana, y una de sus novelas del oeste, titulada Cinco mil dólares de recompensa, sería llevada al cine por el director mexicano Arturo Ripstein en 1974.

Aunque este eficaz tándem descolló principalmente en el género de terror, en el que llegarían a ser verdaderos especialistas, puesto que lo nuestro es la ciencia ficción nos centraremos en sus novelas de esta temática, sin que ello signifique que infravaloremos el resto de su producción bolsilibresca, tan vasta como interesante y que sin duda merecería un estudio aparte.

Ralph Barby, un matrimonio bien avenido, José Carlos Canalda y Antonio Quintana CarrandiRalph Barby colaboró en La Conquista del Espacio desde sus inicios, a principios de la década de los setenta, siendo su primera novela, de título Supervivencia publicada con el número 3 de la colección. Toda su producción literaria dentro del género de la ciencia ficción se circunscribió a la órbita de Bruguera, llegando a publicar un total, entre originales y reediciones, de 124 títulos repartidos entre las colecciones La Conquista del Espacio (108), Héroes del Espacio (11) y La conquista del Espacio Extra (5). Esto convierte al matrimonio Barberán-Gimeno en los sextos autores de bolsilibros de ciencia ficción por número de ejemplares publicados, tan solo por detrás de Luis García Lecha, Enrique Sánchez Pascual, Juan Gallardo Muñoz, Pedro Guirao Hernández y Pascual Enguídanos Usach.

La colaboración de Ralph Barby con Bruguera duraría hasta la desaparición de sus colecciones a mediados de los años ochenta. De hecho, su última novela publicada en La Conquista del EspacioGuerrillero del espacio, apareció tan solo dos números antes (fue la 744) de que se cerrara la colección. También abarcaron la práctica totalidad de la colección hermana, Héroes del Espacio, siendo su primera novela publicada en ella la titulada Sangre terrícola en el planeta 4 (número 5) y la última la reedición de El más astuto de los terrícolas, que con el número 244 clausuró la colección. En cuanto a La conquista del Espacio Extra, que publicaba novelas de mayor extensión, contó, como ya ha sido apuntado, con cinco colaboraciones suyas sobre un total de 31, la primera de ellas Os ofrezco el Big Bang (número 6), y la última El retorno de los black men (número 28).

De lo anteriormente comentado resulta inmediato deducir que, junto con Luis García Lecha (Clark Carrados Glenn Parrish), Ángel Torres Quesada (A. Thorkent) y Juan Gallardo Muñoz (Curtis Garland), nuestros Ralph Barby gozaron del aprecio de los aficionados contando, al igual que los otros autores citados, con una auténtica legión de seguidores de sus novelas del espacio.

Veamos ahora cómo son las novelas escritas por la pareja. El subgénero preferido de Ralph Barby dentro de la ciencia ficción era, a juzgar por los argumentos de la mayoría de sus novelas, la space opera. Su universo futurista suele ser multirracial, poblado por numerosas especies inteligentes con las que la humanidad suele entrar en conflicto con frecuencia. En gran parte de sus novelas se menciona la Confederación Terrícola, organización que en el futuro imaginado por Ralph Barby agrupa a todas las naciones de la Tierra y sus colonias espaciales bajo un mismo gobierno. Dicha confederación, formada exclusivamente por humanos, se encuentra frecuentemente enfrentada a imperios alienígenas, de cuyas ansias expansionistas debe protegerse.

En líneas generales, la ciencia ficción de Ralph Barby presenta una estructura clásica en la que los hijos de la Tierra son los buenos de la historia, quedando los aliens relegados al rol de villanos. Esta concepción un tanto maniquea del género, teóricamente superada en la actualidad, gozaba de gran aceptación entre buena parte de los lectores de bolsilibros, que encontraban estimulante cualquier relato en el que la sufrida humanidad terrestre debiera hacer frente a un enemigo procedente del espacio exterior. Siendo los bolsilibros literatura de consumo la mayoría de los autores, salvo dos o tres honrosas excepciones, mostraron tendencia a narrar historias de esta clase, y entre ellos Ralph Barby fue uno de los más prolíficos.

Ralph Barby, un matrimonio bien avenido, José Carlos Canalda y Antonio Quintana CarrandiUna de sus novelas más logradas sobre invasiones alienígenas es El día que no salió el sol, número 245 de La Conquista del Espacio, en la que los extraterrestres envuelven literalmente la Tierra en una especie de nube negra que impide la llegada a su superficie de la luz solar, sumiéndola en una noche eterna. Esto provoca una suerte de nueva Era Glacial, que aniquila a la mayor parte de la humanidad. Pero en una base secreta subterránea sobreviven unos cientos de humanos, militares y científicos en su mayor parte, que están dispuestos a luchar hasta el fin para recuperar su mundo y derrotar al misterioso invasor, que apenas se deja ver.

En ocasiones también aparecen en sus novelas humanos malvados, generalmente asociados con alguna raza hostil. Abundan, asimismo, los seres de razas diversas que actúan de por libre, simples delincuentes comunes como, por ejemplo, el lagarto humanoide de El gangster de la galaxia, número 482 de La conquista del Espacio, a quien splo preocupan sus intereses personales y no los de su raza, y que además tiene un ejército de matones a su servicio, tanto humanos como de su propia especie.

Una novela interesante de nuestros autores es Hay que pintar a los invasores, aparecida con el número 600 de La Conquista del Espacio, título ciertamente original para un relato de exploraciones galácticas e invasiones alienígenas. En esta ocasión una nave de la Confederación Terrícola arriba a un planeta desde el que se han estado recibiendo transmisiones en demanda de auxilio. La civilización que habitaba dicho mundo, y que había alcanzado un grado de desarrollo tecnológico similar al de la Tierra a finales del siglo XX, parece haberse extinguido, pero los héroes del relato descubrirán muy pronto que ha perecido aniquilada por una extraña raza de criaturas invisibles, a las que resulta muy difícil combatir. En esta ocasión los invasores no son una raza superior, sino solo animales, una especie de aliens como los de la celebrada película de Ridley Scott, que han llegado a ese mundo accidentalmente provocando el caos y la destrucción. Puesto que son invisibles la única forma de poder acabar con ellos es pintarlos, para que así puedan ser fácilmente vistos y abatidos por las armas de los terrícolas. Este bolsilibro de Ralph Barby es muy representativo de su estilo narrativo, y una de sus obras de ciencia ficción más rabiosamente divertidas.

Otra de las características principales de sus novelas es el desenfado, muy típico de la época en la que fueron escritas en claro contraste con la seriedad de las obras de años anteriores; basta con enunciar títulos tales como ¡A la cama, terrícola!Compro momias sideralesEl maldito y podrido dineroLa guerra de los sexos¡Jo, qué pequeñitos!La Bella Durmiente del espacio, o la ya citada Hay que pintar a los invasores para encontrarnos con algo impensable en las desaparecidas colecciones Espacio y Luchadores del Espacio, por poner tan solo un par de ejemplos.

Ralph Barby, un matrimonio bien avenido, José Carlos Canalda y Antonio Quintana CarrandiLos protagonistas de sus bolsilibros se ajustan casi milimétricamente al retrato robot del héroe habitual de la space opera: hombres jóvenes, apuestos, íntegros, siempre dispuestos a arrostrar toda clase de peligros en defensa de alguna causa noble. Las mujeres responden al mismo patrón clásico, alcanzando en ocasiones igual nivel de protagonismo que el héroe masculino. Las relaciones entre los sexos son esquemáticas, muy tópicas, prevaleciendo siempre lo varonil sobre lo femenino, como por otra parte esperaban la mayoría de los lectores de bolsilibros de ciencia ficción de la época, generalmente hombres.

Hay que tener también en cuenta que, a partir de la segunda mitad de los años setenta, Ralph Barby, al igual que la mayoría de sus colegas, cargaría un tanto las tintas en los aspectos eróticos de las tramas de sus novelas coincidiendo con la efímera moda del destape y la exaltación del sexo, consecuencia inevitable de los aires de libertad que se vivían por entonces en una España que acababa de salir de una dictadura de casi cuarenta años, durante los cuales el gobierno había puesto especial interés en la represión de cualquier atisbo de libertinaje sexual… algo por cierto que también había ocurrido en otros países europeos o en los propios Estados Unidos hasta la convulsión provocada por los sucesos de mayo del 68, pero que en España se prologaría hasta la muerte del pacato dictador en 1975.

Y en eso… llegó el colapso de Bruguera a mediados de los años 80, lo que supuso un auténtico terremoto en el ámbito de la literatura popular española sí como su principio del fin. Rafael y Àngels, que como todo hijo de vecino tenían su hipoteca, se vieron ante una difícil alternativa: o pasar a pertenecer a la plantilla de Ediciones B, que en palabras suyas «se quedó con los despojos de Bruguera y a unos pocos autores les ofrecieron una miseria que no llegaba ni para la supervivencia», o jugársela en el difícil mercado editorial de la época, en medio, no lo olvidemos, de una dura crisis económica.

Optaron por lo segundo y, tras pedir un crédito, crearon su propia editorial, el sello Ediciones Olimpic, con el cual publicaron un buen puñado de novelas del oeste y de terror —al parecer con la ciencia ficción no se atrevieron— con aceptable éxito, ya que calculan su producción total en cerca de un millón de ejemplares. Lamentablemente era muy difícil competir con el gigante de Ediciones B, por lo que acabarían abandonando la publicación de bolsilibros centrándose en otro tipo de libros, desde obras de ficción de distintos autores a tesis doctorales, pasando por cuadernos de información jurídica. Más adelante, y ya con el auxilio de la informática, seguirían publicando, siendo pioneros en la edición de libros electrónicos; dentro del reparto de tareas existente entre ambos, sería Àngels la encargada de realizar todos los trabajos necesarios como maquetación o diseño de portadas. Actualmente siguen activos y adaptados a los nuevos tiempos, simultaneando la edición electrónica y la convencional.

Para terminar, vienen a cuento unas palabras del propio Ralph Barby —así firma, así que nos quedamos con las ganas de saber si se refiere a él, a ella o a ambos, en las que afirma que, cuando se planteó escribir ciencia ficción pensó que gracias a su formación profesional —en este caso concreto está claro que se refiere a Rafael— podría abordar el género sin el riesgo de cometer las escandalosas meteduras de pata científicas en las que solían incurrir algunos escritores de ciencia ficción y las películas del género, aunque, matiza, al no poder seguir la estela de Asimov o Clarke al estar encorsetado por el rígido formato de los bolsilibros, optó por inspirarse fundamentalmente en el cine, un recurso habitual de muchos colegas suyos. Declara asimismo su rechazo por los personajes militaristas, lo que le llevó a evitar en lo posible los escenarios bélicos, algo difícilmente evitable, todo hay que decirlo, dentro del marco de la space opera. Y añade algo que suele ser bastante habitual entre los escritores: su momento más fecundo del día, a la hora de pergeñar ideas, solía ser el duermevela, esa difusa frontera entre la vigilia y el sueño en la que la mente, libre de ataduras pero todavía despierta, es capaz de vagar libremente por los vastos campos de la imaginación desbordada.

Porque, como afirma Rafael: «la ciencia ficción es un buen género para sugerir ideas, posibilidades y comportamientos humanos, ya que los envuelve muy bien. Los vaticinios son muy peligrosos, el tiempo los aniquila por superación, las profecías son como esos artículos de los economistas que explican las causas del desastre después de haber pasado». Y, desde luego, nada mejor que sus propias palabras para rebatir a aquellos que menosprecian a los modestos bolsilibros negándoles su condición de vehículos de cultura: «Escribir dentro de unas estructuras limitadas no implica que las ideas, los pensamientos, sean pobres, aunque aparezcan envueltos en alegorías y metáforas. Si has adquirido mucho oficio y la imaginación no te falla, puedes contar y contar historias que dejan posos en la mente del lector, esos posos que debes divulgar aunque no pueda hacerse de una manera directa».

Y eso es todo. Modestamente, creemos que hemos podido ofrecer al lector una visión de conjunto bastante correcta de las novelas de ciencia ficción publicadas por Ralph Barby en La Conquista del Espacio, colección de la que fue uno de los escritores punteros y con más seguidores. Vaya desde aquí nuestra admiración y reconocimiento para este matrimonio de autores que contribuyó considerablemente a la popularización del género en España.

NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN PUBLICADAS POR RALPH BARBY

 (las indicadas con (R) son reediciones) 

COLECCIÓN LA CONQUIESTA DEL ESPACIO

Título Título Título
3 Supervivencia 389 Supervivencia (R) 565 Piratas espaciales
6 Planeta rebelde 394 S.O.S. galáctico 567 Apocalipsis en el planeta Istrión
12 El canje 401 Aventureros en el planetoide 575 El poder en las sombras
16 Un minuto en la cuarta dimensión 406 La locura de Selene 582 Los cerebros ectoplásmicos
27 Los hijos de las tinieblas 412 ¡A la cama, terrícola! 589 Guerra entre los dioses
41 Las momias 415 Investigador privado siglo XXII 600 Hay que pintar a los invasores
53 ¡Devorados! 421 Rapto en la galaxia 610 No somos dioses
63 Ío, satélite de castigo 426 Pánico entre las raptadas 617 Metralla espacial
91 Agonía de un planeta 430 El gladiador galáctico 624 El zoo espacial
102 El invasor errante 436 El enigma del microcosmos 630 Los módulos mortíferos
113 El planeta tenebroso 439 Astucia terrícola 635 Infiltrados
125 Los hijos de Selene 445 La llamada del cosmos 638 ¡Jo, que pequeñitos!
132 Robots en el pantano 447 Sangre verde 643 Enigmas de destrucción
138 El último reducto 449 La ambición del terricola Snock 652 Cercados en el planeta amarillo
149 Guerrilleros del espacio 455 Caos sin futuro 659 Los hijos de las tinieblas (R)
164 La Bella Durmiente del espacio 458 Meteoritos invasores 664 El canje (R)
195 Las esporas malignas 462 Cautivo de las hembras Leax 676 Alternativa Planeta Tres
203 El más astuto de los terrícolas 464 El monstruo del planeta negro 685 Un minuto en la cuarta dimensión (R)
216 El gran robo sideral 466 Esclavos del loco 689 Planeta rebelde (R)
220 Invasores invisibles 468 La diosa que llegó de las estrellas 693 ¡Devorados! (R)
240 Las muñecas robiónicas 469 La muerte helada 696 Los hijos de Selene (R)
245 El día que no salió el Sol 477 La patada sideral 704 Proyecto liberación
248 El acuario 482 El gángster de la galaxia 708 Las momias (R)
259 El maldito y podrido dinero 493 Tierra calcinada 712 Los malditos seres de Gogón
282 La guerra de los sexos 500 Compro momias siderales 713 La caída del dios Urdung
286 Comisario espacial 505 Robo en el planeta salvaje 715 Ío, satelite de castigo (R)
292 La era de genes control 508 Colmillos en la galaxia 716 Agonía de un planeta (R)
302 Harén de terrícolas 514 La diosa humanoide 718 Los androides no sangran
308 La noche de los tiempos 519 Planeta sin ley 720 Robots en el pantano (R)
320 La granja 526 La esfinge cometa 724 El planeta tenebroso (R)
327 Kamikaze espacial 530 Cazando insectos en el planeta Okón 726 Extranjero espacial
334 La nube cósmica 535 La trampa de los androides 728 El invasor errante (R)
347 El gigante sideral 541 El planeta del holocausto atómico 731 La nube cósmica (R)
373 Un minuto en la cuarta dimensión (R) 547 La superbomba 740 El último reducto (R)
380 Los hermafroditas 553 Ha muerto Nong-2 742 El dragón volador
383 El poder de los robiónicos 557 El ojo galáctico 744 Guerrillero del espacio

 

COLECCIÓN HÉROES DEL ESPACIO 

Título
5 Sangre terrícola en el planeta 4
38 La transmutación del traidor
73 Miedo al supercrack
124 Socios galácticos
179 Trajes survival
197 Supervivencia (R)
221 Y llegó de entre las estrellas
232 Oasis de esclavas
240 Las esporas malignas (R)
242 Odisea de fugados
244 El más astuto de los terrícolas (R)

 

COLECCIÓN LA CONQUIESTA DEL ESPACIO EXTRA

Título
6 Os ofrezco el Big-Bang
8 Más allá del genocidio
12 Fugados sin futuro
22 Los hijos del inmortal
28 El retorno de los black men

Indice de artículos

© Copyright de José Carlos Canalda y Antonio Quintana Carrandi para NGC 3660, Mayo 2018

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