Juan Carlos Pereletegui

2004 fue el año en el que asumí que el alpinismo, a causa de las lesiones, quedaba definitivamente atrás y que debía buscar otras actividades que llenaran el inmenso hueco que hasta entonces había ocupado la pasión por subir montañas. Desde entonces han pasado doce años relativistas, y con ellos, el taller literario con León Arsenal; el descubrimiento del grupo Tierra de Leyendas en Sedice.com, e incluso la concesión del premio Pablo Rido de la Tertulia Madrileña de Ciencia Ficción, con Los mil dioses de Hatti. Publiqué un relato en la revista Galaxia… Y después… unas cosas han llevado a otras: participar en el proyecto eLibris de la AEFCF (todavía sin la «T» final), conocer a gente tan sensacional como David Mateo, Pily Barba o Víctor Martínez, asistir a talleres literarios con Elia Barceló y César Mallorquí, escribir las series de reseñas Los libros de Zoe y Crónicas de un (jodido) moribundo, colaborar con Aurora Bitzine, convertirme yo mismo en monitor de talleres literarios para el ayuntamiento de Alicante, ser finalista en algunos concursos como el Gandalf o el Alberto Magno, ganar en dos ocasiones el Cuentamontes de literatura de montaña, escribir Amapolas de Invierno, terminar la carrera de Historia, descubrir el arte prehistórico y usarlo como base para tres novelas de las que me siento especialmente orgulloso: El mundo de Talia, El arquero del mar y, sobre todo, Balada de los dioses jóvenes, crear mi propia mini-editorial: Los libros de Balmenhorn, que está resultando una fuente inagotable de nuevos proyectos y de emociones inesperadas —como las que me produce la antología Palabras de seda fina que ya va por su tercer volumen—… En fin, doce años intensos en los que los proyectos literarios y editoriales (sin olvidar los relacionados con el Arte Prehistórico) me han llenado de satisfacción.

 | Hijos de Caín |  Novela corta fantasía | 63 págs. |