Un monstruo viene a verme

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| Título original: A monster calls | Dirección: J.A. Bayona | EEUU-España |
| Guión: Patrick Ness | Música: Fernando Velázquez Fantasía-Drama | 2016 | 108′ |

Por Susana García

Cartel Un monstruo viene a verme

«Demasiado mayor para ser un niño. Demasiado joven para ser un hombre». Nuestro protagonista es un chaval que está en esa edad intermedia en la que no se es ni una cosa ni la otra, y tiene una pesadilla: una pesadilla cuyo significado conoceremos en su momento.

Veamos, es muy complicado hacer una crítica sin destripar la película, sobre todo si te ha impresionado y quieres explicarle al mundo de manera aproximada lo que has visto y lo que has sentido, pero aun así intentaré ser cauta y dejar que la veáis y la disfrutéis como lo hice yo.

Allá voy otra vez…

En primer lugar, estamos ante un film que vuelve a repetir, de alguna forma, los elementos de El orfanato, aunque esta vez el protagonista sea un niño que vive un momento muy complejo en su vida. Creo que estaremos todos de acuerdo en que la aceptación es una de las cosas más difíciles a las que nos enfrentamos, y a veces, necesitamos de alguien que nos ayude a llegar a ella. Pues bien, en esta ocasión, nada mejor que mezclar la realidad de un paisaje inglés mayormente nublado, donde la luz juega también su papel sensorial, con la fantasía que nace de nuestros sueños y deseos.

Si has visto el tráiler, tendrás ya la imagen del que podría ser el monstruo que da título al nuevo trabajo de Bayona, y tal vez, incluso una pequeña idea de los personajes que desgranan la historia: por supuesto, hay un niño perseguido por sus propios fantasmas, pero también una madre, una abuela, un padre medio ausente, un colegio… y el esperado monstruo. Y entre todos ellos, las complejas relaciones que se pueden dar en un momento determinado. Con todos estos elementos, el director consigue crear una historia emotiva, tierna y sincera, y más aún, sumergirnos por completo en el mundo del chaval; haciendo que terminemos sintiéndonos todos un poco Connor O’Malley. Y aunque triste, esto es maravilloso, porque así es el buen arte.

He leído alguna crítica antes de escribir la mía y, bueno, personalmente, no veo nada malo en que «nos obliguen a llorar» —de todos modos, ¿quién no sabe a estas alturas que a Bayona le va el drama?—, igual que nadie ve como algo negativo que se nos haga reír, ¿cierto? Sea como sea, hacernos sentir es una de las mayores virtudes que puede llegar a tener una película: el hecho de ayudarnos a empatizar con los personajes y embutirnos en su propia piel, no sólo en la del protagonista, sino en la de todos, es un auténtico regalo, porque, además, no olvidemos que según la edad del espectador, es fácil hacerle llegar a entender todas esas distintas posturas y que estas le hagan reflexionar sobre los diferentes aspectos de su propia vida. A mí con Un monstruo viene a verme me llegó a pasar, y cómo lo disfruté.

Hubo lágrimas en la sala, doy fe. No las mías, porque soy una tía dura y es difícil hacerme llorar (sólo lo ha logrado —aunque nadie lo entienda— Escarlata), pero sí es cierto que consiguió humedecerme los ojos mientras sonreía, porque, ya lo he dicho antes, aunque sea una película triste, tiene elementos que nos hacen pensar y comprender, y eso es, probablemente, lo que más me gustó.

Pero por si eres de lxs que necesitas una pequeña sinopsis, bueno, te adelantaré que la historia narra un momento de la vida de Connor que es especialmente doloroso: Su madre, divorciada, tiene un cáncer posiblemente terminal. Una noche, a las 12:07, comienzan a pasar cosas extrañas, y el esperado monstruo se le aparece prometiendo explicarle tres historias. Eso sí, más tarde Connor tendrá que contarle su verdad. Pues bien, esas tres historias, tres animaciones que a mí me resultaron muy atractivas visualmente, tendrán además su propia moraleja. Por otra parte, mientras la madre está ingresada en el hospital, Connor tiene que ir a vivir una temporada con la abuela (Sigourney Weaver. Y sí, sale lo suficiente). Ya de por sí desplazado de la gente de su edad, y sufriendo acoso en el colegio, sólo le faltaba ser apartado de lo que le es más familiar, ya que el padre, que vive en Estados Unidos, no es realmente un consuelo y mucho menos una solución… Así que al pobre muchacho no le faltan elementos para sentirse mal. Afortunadamente, él tiene quien le ayudará a luchar contra sus demonios.

Cuando salí de la sala, deseé tener un monstruo en mi vida… lo he necesitado tantas veces…

Y ahora… ya tengo el libro en mi mesilla de noche.

Fue un placer poder ver la película en el cine Phenomena, el antiguo cine Nápoles donde, hace muchísimos años, vi una de las secuelas de Viernes 13, pero al mismo tiempo fue una pena no poder coger entradas para el sábado ocho, día en el que Bayona hacía la presentación. Eso sí, el día nueve, sí pudimos escuchar al director de fotografía, que nos explicó un poco los entresijos de su trabajo y la verdad es que se agradeció.

Para concluir, añadir que hay películas que puedes ver en la televisión, pero algunas precisan de algo más. Para Un monstruo viene a verme, nada como una gran pantalla para sumergirte en una historia también grande. Eso sí, si eres de lágrima fácil, lleva un buen cargamento de clínex, que a pesar de la llantina vale la pena verla: como mínimo te hará pensar.

© Copyright de Susana García para NGC 3660, Octubre 2016

| Intérpretes: Liam Neeson, Felicity Jones, Sigourney Weaver, Lewis MacDougall |
| Toby Kebbell | Fotografía: Oscar Faura |
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