Sweeny Todd, el collar de perlas

| Thomas Peckett Prest James Malcolm Rymer | La biblioteca de Carfax | 
| ISBN: 9788494668210 | 369 págs. | 22,95€ | 2017 |

Por Fernando López Guisado

Portada Sweeny Todd, el collar de perlas

El penny dreadful vuelve a estar de moda.

Este género literario nació en la Inglaterra del XIX. Proporcionaba emociones económicas, con traje de folletín por entregas, por un clásico penique [trad. Penny].

Inicialmente diversión para el proletariado, sus historias versaban sobre temas escabrosos, terroríficos y profundamente sensacionalistas. No obstante, gozaron de gran calado y demanda como producto de entretenimiento fungible y su popularidad se extendió a todos los estratos como válvula de escape morbosa para inconscientes reprimidos de una sociedad bajo el yugo de la férrea moral victoriana. Un fenómeno semejante a diarios sensacionalistas de crímenes e historias paranormales durante los últimos coletazos de la represión fascista española. En el presente, aquellos folletos son apreciadas piezas de coleccionista o anticuario y se han llegado a pagar altos precios por algunos.

Bajo el sello de la recién creada La Biblioteca de Carfax acaba de publicarse en un volumen completo la novela dedicada a uno de los personajes que mayor impronta ha tenido en el imaginario colectivo: la historia de Sweeny Todd, el barbero diabólico de la Calle Fleet. Convertido en un icono gracias a la película del director Tim Burton y al tan excéntrico como camaleónico actor Jhonny Deep, supuso la más reciente adaptación al cine del musical homónimo compuesto por Stephen Sondheim a finales de los ochenta.

Aquí descubriremos la trama original, muchísimo más escandalosa y «bizarre» que las versiones edulcoradas contemporáneas. Se inicia con la desaparición de un hombre tras acudir a la infame barbería de la Calle Fleet, ahora uno de los lugares de peregrinación turística en Londres. Sin embargo, con dicho caballero también desaparece el valiosísimo collar que debía entregar a una dama como símbolo de afecto por parte de su prometido, a quien ella creía fallecido. No desvelaré más, como es mi costumbre, porque el encanto de este libro radica en lo trepidante de los acontecimientos, giros inesperados y agilidad lectora, que incluirán relaciones tormentosas y amancebamientos.

Debemos tener presente que nos enfrentamos a una concepción del mundo muchísimo más limitada que la actual, la sensibilidad no es en absoluto la misma. Lo que ahora se nos antoja pueril implicaba algo muy diferente para la perspectiva de un lector victoriano. Sin ese diapasón jamás consideraríamos este Sweeney Todd, el collar de perla una historia de miedo. Es curioso también contemplar con perspectiva cómo el género del slasher, que hace las delicias de los adolescentes desde los años setenta, tuvo su germen en las historias que leían los tatarabuelos en la cama a la luz de las velas o viajando en trenes de vapor. En realidad, es el cine quien más ha perjudicado a este tipo de novelas baratas porque sus tramas desechables se han mudado a la gran pantalla tanto en superproducciones como en bajo presupuesto. Sin embargo, cabe recalcar que su enfoque populista no siempre implicaba un desmerecimiento de la forma, sirva como prueba, en nuestro país, las fecundas y policromáticas narraciones de José Mallorquí, autor del famoso Coyote y de un gran número de novelitas «de a duro» tanto románticas como de aventuras, terror y ciencia ficción, así como la añoranza que despiertan aquellos «bolsilibros».

Por tanto, hemos de cobrar una sana perspectiva de a penique y dejarnos llevar por el sentido de la maravilla irónica, con un punto de arqueólogo. La lectura de Sweeney Todd debe abordarse, y disfrutarse, con el mismo espíritu inocente de quien presencia en la actualidad una película del cine mudo, con sus torpezas y sus aciertos.

Encomiable la traducción a cargo de Alberto Chessa: correcta, profunda, precisa. No ha debido resultar sencillo reflejar los giros lingüísticos y, no me cabe duda, un embellecimiento del estilo. Esta labor siempre suele pasar desapercibida y muchos olvidan que disfrutar de una gran obra que no escrita en el idioma natal implica que, tras ella, no sólo está el autor sino el escritor que interpreta para ti; como ejemplo en el género quedan los cuentos de Edgar Allan Poe, no son sólo suyos, sino que en su mejor versión en castellano también estamos leyendo al gran Julio Cortázar.

Excelente libro de La Biblioteca de Carfax que, con sus títulos de salida, se ha erigido para el que suscribe en un sello a tener en cuenta y que apunta alto: gran calidad en la edición, buena distribución, generosidad en la difusión, papel grueso, ahuesado, texto sin erratas, cubierta con solapas. No es común que una editorial de género arranque con una propuesta tan ambiciosa como potente. Me gusta hasta el nombre y el logotipo, no por accidente mi hijo se llama Bram sino por mi adoración por Stoker.

Sweeney Todd y el collar de perlas merece estar en la biblioteca de todo lector.

© Copyright de Fernando López Guisado para NGC 3660, Octubre 2017

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