Susurros en el tejado

| Eva Díaz Riobello | Editorial Alhulia | Antología Microrrelatos terror | 2010 |
| ISBN: 978-84-92593-69-9 10,45€ | eBook 1,17€ | 120 págs. |

Por Francisco J. Velázquez

En estos tiempos en que vivimos frenéticamente acelerados, como si estuviéramos ante una carrera en la que no se viera la meta, la brevedad se ha convertido en un estilo y un valor tan en auge, que las editoriales reservan destacados espacios para este género (ya antiguo) del relato breve, los ahora bien llamados microrrelatos. Y hay que tener suerte (o buenos amigos) para que llegue a tus manos una joya como este Susurros en el tejado.

Bajo este título, ya de por sí sugestivo y misterioso, la autora, Eva Díaz Riobello, nos presenta, a través de veintiún cuentos divididos en cuatro secciones (instantes, sueños, fábulas y susurros), pequeños destellos del verdadero terror (ajeno al grito fácil en una sala de cine). Nos regala una panorámica visión de temores y fantasías, pasando incluso por una revisión muy particular de cuentos populares de los Hermanos Grimm o una alternativa a la Alicia de Lewis Carroll, ubicadas tanto en espacios frecuentes y situaciones cotidianas, como en ficciones atípicas regadas de cierto misticismo, o espacios temporales ajenos. Las historias no forman parte de un todo. A pesar de haber dotado al libro de una organización indexada, abrir el libro por cualquier cuento y empezar desde ahí es un ejercicio de fe que recomendaría. Ningún relato defrauda.

Las percepciones de los protagonistas, la posibilidad como visión horripilante, el delirio, los giros inesperados, los espejismos, las soluciones insospechadas, la belleza en sí misma, o los mitos que se desenmascaran, son herramientas que en manos de la autora toman un cariz aprensivo y bello, que obliga a querer leer vorazmente un cuento tras otro.

¿Cómo estremecer al lector con un relato de tan sólo una página? Podría convertirse en una tarea difícil si pensamos en esa hoja en blanco frente a nosotros, ahí, esperando a que surja la idea, viendo cómo deambula nuestra mente buscando una buena historia entre lo onírico y lo real. La fórmula mágica no existe, pero con un lenguaje sencillo, un lenguaje directo, un lenguaje que lleva al lector a vivir la experiencia de manera visual, la autora logra meternos en ese ambiente de sobresalto que hace que se te pongan (literalmente) los pelos de punta. Este estilo, propio de horas y horas de escritura, de borrones, descartes a medianoche, resúmenes de mañana y por fin selecciones, dicen mucho de esta escritora y de su futuro.

No todas las historias que agrupa el libro son hiperbreves, alguna pasa la barrera de las dos hojas y sólo tres de ellas (“Leo y el mago”, “Humo” y “El sueño de Elena”) recorren, en sus más de diez páginas, escenarios más enriquecidos y adornados de imágenes, lo que se agradece ya que, si un pero hay que buscarle al libro, es su extensión: demasiado breve para el ritmo vertiginoso de lectura que conlleva empezarlo. Te sabe a escaso cuando has terminado. Quieres más. Además, no sólo es difícil destacar un cuento entre todos, es absurdo. Hay de todo para todos. Ese es otro de sus puntos fuertes. Personalmente me apasionan “Reflejo”, “Instrucciones para dar cuerda a un robot” y “Del alma y la noche” (tras mucho esfuerzo por decidirme).

Creo que nos encontramos, para concluir y como dije al principio, ante una joya. Es el libro que regalaría a conocidos y desconocidos. Es un libro entretenido del que hay que hablar cuando la oportunidad se preste a ello. Un libro para el Metro y el sofá. Un libro para leer entre susurros en la noche. En definitiva es un muy buen libro que recomiendo leer.

© Copyright de Francisco J. Velázquez para NGC 3660, Febrero 2017

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