Relatos sombríos

| Edith Nesbit | La biblioteca de Carfax | Ilustración cubierta: Rafael Martín | 
| Traducción: Gonzalo Gómez Montoro | ISBN: 978-84-946682-3-4  
| Antología terror | Rústica con solapas 15,68€ | 192 págs. | 13*20 |2017 |

Por Francisco J. Velázquez

Portada Relatos sombríos

Joyas como Relatos Sombríos requieren, sin lugar a dudas, de varias lecturas. Hablando literal y metafóricamente. La recopilación de relatos de terror de la autora Edith Nesbit (1858-1924) que la editorial La biblioteca de Carfax ha hecho llegar hasta mis manos, irradia, en cada una de sus páginas, ese terror decimonónico que tan buenos personajes, monstruos e historias de miedo ha dejado en herencia al mundo de la literatura del genero, encumbrando a su vez a un selecto grupo de autores.

Hacer siempre una primera lectura justa y limpia de un libro como este, una lectura limpia de conceptos generacionales, limpia de conocimiento (o desconocimiento) del autor o limpia de cualquier afiliación literaria por una u otra rama del género, es muy difícil. Como adultos acumulamos inconscientemente prejuicios a lo largo de nuestra experiencia lectora, que nos enrutan en nuestros hábitos a la hora de leer un libro y lo que es más importante, a la hora de comprarlo. Puedo afirmar que, Relatos sombríos, vale cada céntimo de su precio.

Disfruten siempre de la primera lectura de este libro. Es el fin último de cualquier lectura. Después, si lo desean, párense a analizar con minuciosidad tanto el contenido como el continente. En lo que ha contenido se refiere si bien los cuentos son lo que pretenden ser, historias de miedo, también es posible raspar un subtexto en el que se ve reflejado esa mujer revolucionaria y crítica con la burguesía que era Edith. Por ejemplo, al ponerse en el lugar de personajes varones de la época que absurdamente encorsetados por las ataduras morales asociadas al género masculino, seguían al pie de la letra el papel que les correspondía en cualquier relación con una prometida. Con cierta ironía nos presenta varios personajes que encarnan esos roles y de los que parece estar muy alejada por su modo de escribir.

Lo segundo en lo que hay que caer es que la editorial se ha arriesgado de manera muy positiva apostando por una autora como Edith Nesbit, de la que todo el mundo anglosajón conoce sus cuentos infantiles ya que han servido de inspiración para generaciones de escritores hasta el día de hoy, pero no así sus cuentos para adultos o de terror, que cayeron en el olvido. María Pérez de San Román y Shaila Correa, seleccionan para nosotros, nueve relatos con los que hacernos sufrir o gozar, según nos vaya el miedo propio en ello, de esta autora inglesa muy avanzada para su época en todos los sentidos pero que tuvo que escribir bajo el seudónimo de E. Nesbit para no revelar que se trataba de una mujer.

Para ser aún más justo, hay que agradecer a las editoras del libro todo el esfuerzo que han debido dedicar a la creación del mismo, que siempre supongo duro e intenso pero que no en todos los casos suele traer un resultado tan exquisito como esta antología. Reconforta ver en algunos detalles ese especial mimo con el que se ha cuidado su creación. Desde la maravilla ilustrativa que tiene como portada y que nace de la mente de Rafael Martín Coronel, de quien a partir de ahora me considero seguidor, hasta una perfecta traducción de manos del escritor Gonzalo Gómez Montoro, pasando por una impecable maquetación, además de una correcta y precisa observancia de la ortotipografía, sin dejar a un lado la finalización del producto que es impecable. Sigan por ese camino. Sigan regalándonos perlas.

Puedo decir, sin revelar las tramas, que las nueve historias son una montaña rusa de sugestión y perturbadoras emociones, con picos y valles de tensión y horror con los que la autora nos asusta. Apoyándose en ese terror gótico británico propio de la época victoriana, lleno de romanticismo enfermizo, parajes encantados, elementos sobrenaturales, ambientes fantasmagóricos o ciencia poco ortodoxa e infame, Edith consigue alcanzar ese incomodo clima de pavor e interés a partes iguales que necesita el ser humano para enfrentarse al miedo. Y lo logra gracias a una detalladísima descripción de todos los elementos presentes en cada historia: lugares, clima, personajes, ambientes, sensaciones. Dota de este modo de verosimilitud cada narración. Parecen tan reales que nos hace sentir dentro de cada historia.

Ese miedo irracional a la muerte, al más allá, y a lo inexplicable; ese miedo primigenio se esconde bajo algunos de los relatos como “La estatua de Mármol”, “Desde el reino de los muertos”, “La boda de John Charrington”, o “La Sombra”. Al igual que las bajas pasiones y el deseo de reconocimiento que mueven a los científicos a ir más allá de lo moralmente ético, está muy presente en “La tercera sustancia” o en “Los cincos sentidos”. Contestaría que “La oscuridad” es mi relato favorito si alguien me consultara ya que plasma a la perfección como un estado de susceptibilidad hacia lo paranormal puede conllevar un resultado físico y real fatídico.

Si hasta ahora no les he convencido para lanzarse a leer este libro déjenme recomendarles, que lo lean de noche, con una luz tenue, solos y en completo silencio. Sientan el terror que emana de sus páginas poco a poco, creando un ambiente en el que el más mínimo ruido parezca salido de entre los pliegos y no de la habitación en la que han decidido leerlos. Con el paso del tiempo la atmosfera que generará la lectura les acercará a esos miedos irracionales que creían sepultados y que se gestaron durante su niñez mientras alguien cercano les contaban alguna historia de miedo. Desearan no terminar el libro y a la vez acabarlo cuanto antes para meterse corriendo en la cama. No sin antes revisar que no hay nada ni nadie en ese rincón oscuro de su habitación que ahora ya no le parece tan familiar.

© Copyright de Francisco J. Velázquez para NGC 3660, Octubre 2017

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