Santa Clarita Diet

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| Título original: Santa Clarita Diet | Creador: Victor Fresco | EEUU | 2017 |
| Comedia negra. Zombis | 1ª temporada: 10 episodios | Original de Netflix |

Por Pily Barba

Cartel Santa Clarita Diet

¿Conoces esa sensación que a veces te despierta un determinado libro, o serie, (como es el caso), cuando, sin venir a cuento, y estés haciendo lo que estés haciendo, de repente piensas que la tienes ahí, pendiente, esperando a que la continúes, y de pronto te pones de un contento muy estúpido? —porque tu vida no va a mejorar en absoluto, pero no importa, la alegría te invade igualmente junto a esa idílica imagen: tú recibiendo el próximo chute. Pues bien, efectivamente, eso es lo que me ha pasado con Santa Clarita Diet; la serie que Netflix ha estrenado este mismo mes.

¿Y cuál puede ser la razón, además de porque se trata de una serie divertida y original? Analicemos…

El escenario tiene lugar en el típico barrio residencial estadounidense; en una urbanización, Santa Clarita, bonita y aparentemente tranquila; ordenada, segura y agradable. Nuestros protagonistas, los Hammond, el tradicional matrimonio con una hija adolescente, son los típicos cuarentones, atractivos, agentes inmobiliarios de éxito, con una vida tan automatizada que es todo un remanso de aburridísima paz. Y, a pesar de estar rodeados por un par de matrimonios vecinos, cuyos cónyuges masculinos son policías —¡Oh, qué casualidad! Y uno de ellos (Dan, Ricardo Chavira) es de lo más entrometido y desagradable: el típico grano en el  culo que lo único que tiene de gracioso es su hijastro (Eric, Skyler Gisondo); un friki empollón enamorado de la púber Hammond—; de la noche a la mañana, o mejor dicho, justo cuando el espectador asoma sus narices, Sheila (Drew Barrymore), la mamá Hammond, sin motivo aparente, empieza a sentirse de lo más rara; increíblemente animada, exageradamente apasionada —a pesar de que no nota el latido de su corazón—, y con un apetito extraordinariamente voraz.

De acuerdo, y por si no tienes información al respecto, y no lo has adivinado aún, te diré simple y llanamente que se trata de un zombi. ¿Un zombi? ¡Sí! Y no te preocupes por el spoiler; era un secreto a voces (¿en qué mundo vives?). Y a partir del momento en el que conocemos esa información (o sea, al principio), contemplaremos una situación de auténtica locura, aunque en ningún momento veremos la típica serie con ambientación post-apocalíptica u oscura. Olvídate de eso, ¿quieres? Pero abre bien tu mente, porque Victor Fresco, su creador, no te/nos dejará indiferentes; y eso que tampoco nos ofrecerá una sucesión de rollos macabros salvo cuando llega la hora de la comida», que eso sí, aquí no se escatima en ser todo lo gore que sea necesario.

Volviendo a Sheila, un extraño acontecimiento debió tener lugar la noche anterior a su cambio; algo que no ha dejado el más mínimo rastro ni en su memoria, ni en su cuerpo, ni en su vivienda o alrededores, pero que la ha transformado definitiva y misteriosamente en un nuevo ser. Este ser, al igual que la ambientación de la serie, no es el típico zombi al uso. De hecho, Sheila, parece estar viviendo una especie de crisis de los cuarenta, de la que intenta salir o la que empieza a celebrar —al final es casi más lo segundo—; no privándose de nada y volviéndose, por momentos, una mujer maravillosamente impulsiva y desinhibida: con la libido a tope, y su feminidad y ganas de aspirar la vida como marca personal.

En cuanto a su marido, el sufridísimo Joel Hammond (Timothy Olyphant), el pobre no para de meterse en unos pifostios y situaciones de lo más extravagantes, eso sí, siempre procurando buscar una cura para su mujer. Porque lo de conseguir comida no mola nada. Y verla comer… en fin. Sea como fuere, Timothy Olyphant hace un papel excelente (en realidad, todos, pero el premio a la personalidad más histérica, yo desde luego se lo doy a él); con esa mueca de eterno flipado en la que es imprescindible no cerrar la boca jamás; mostrando los dientes hasta el infinito y más allá. Desternillante… aunque me da que o lo amas, o lo odias.

Respecto a la hija, Abby, interpretado por la pelirrojísima Liv Hewson, se trata del auténtico contrapunto; independiente, sarcástica, pero mucho más centrada y cauta que sus padres, aunque a raíz de conocer la nueva situación de su madre, y de intentar enfrentarse a ella con normalidad, precisamente es incapaz de vivir ya de una manera normal, dado que es tan intenso lo que se cuece en su casa, es tan fuerte guardar un secreto como el que guardan, que ya nada la produce placer o una mínima sensación de estar viva.

Pero, ojo, no te lleves a engaños, que aquí no acaba la cosa. La serie no trata solo de una zombi fuera de lo normal y de su familia. De lo que nos habla en realidad es DE LA FAMILIA, y si me apuras, DEL MATRIMONIO; de uno que, a pesar de las circunstancias, más quisiéramos muchos tener; ese amor, esa dedicación, esa compenetración… ese estar ahí para todo y esa lucha por seguir manteniéndose unidos: pase lo que pase y por encima de lo que haga falta. Y es que es muy divertido ver cómo los Hammond, lo intentan asimilar cada uno a su manera, y procuran coordinarse para que, dentro de la locura que ahora los aprisiona, puedan terminar llevando una vida normal y corriente. De eso se trata: aunque al final, nada más lejos.

También, y esta es la locura que, a mí, personalmente, más me ha enganchado, Victor Fresco nos enseña cómo nos enfrentamos lo demás a algo tan extraordinario como es, más que la situación, la arrolladora personalidad de alguien poco común. En este caso se trata de la protagonista: sus vecinas y amigas no paran de alucinar con ella; la admiran, la admiten en su círculo, y para más inri, quieren parecerse a Sheila al menos en cuanto a su estado de ánimo e ideología. ¿Pero y quién no querría ser como ella? Y es que Sheila es una muerta tan, tan viva, que en definitiva enseña a los vivos a estar vivos. ¡Chúpate esa!

Por lo demás, por supuesto tendremos distintas maneras de ver la educación de un hijo; dependiendo de las circunstancias familiares y personales. También, situaciones de padres con problemas de padres; de padres con problemas de padres con problemas de zombis; de padres con problemas de padres con problemas de zombis que enseguida tienen hambre; de padres con problemas de padres con problemas de zombis que enseguida tienen hambre y que, a su vez, tienen que convivir con problemas de humanos que conviven con zombis que tienen hambre… Y todo ello salpimentado con un sentido del humor sarcástico; afilado, ágil, inteligente…

Desde luego es la primera temporada de una serie muy, muy loca que yo he disfrutado a lo grande, aunque, tal vez, más en la primera mitad que en la segunda. Aun así, desde luego es de lo más recomendable.

Y ahora, si me disculpas, te dejo. De repente me ha entrado un apetito queeee…

© Copyright de Pily Barba para NGC 3660, Febrero 2017

| Intérpretes: Drew Barrymore, Timothy Olyphant, Liv Hewson, Skyler Gisondo |
| Thomas Crawford, Christina Ferraro, Ricardo Chavira…  |