Raíces – Breve

Por Toni Ávila

Un día noté una molestia en la planta del pie. «Un callo», pensé. El podólogo no pudo reprimir una expresión de asco al comprobar que, en realidad, me estaban saliendo raíces. Las mantuve a raya durante un tiempo, podándolas a diario después de afeitarme. Pero cuanto más las recortaba más fuertes volvían a salir. Las primeras ramas fueron más difíciles de ocultar. Al principio bastaba con un abrigo holgado, pero más adelante me fue imposible salir a la calle: los pájaros intentaban hacer nido en mis hombros, los perros me acosaban, me cayó un rayo e incluso hubo quien quiso grabar un corazón en mi brazo derecho. Cuando, de la noche a la mañana, empecé a hacer la fotosíntesis, decidí que había llegado el momento de marcharme. Ahora vivo junto a otros como yo y tú no deberías poder escucharme… Si lo estás haciendo, vigila tus pies.

© Copyright de Toni Ávila para NGC 3660, Agosto 2016

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