Plata Pura

| Nuria C. Botey | Thriller, fantasía oscura | 366 págs. | 2017
| ISBN: 1520996403 Rústica: 13,96€  eBook: 2,99€ en Amazon   | 

Por Pily Barba

Desde que adopté a Nuria C. Botey procurando así poner mi granito de esencia dentro del enorme caldero mágico del proyecto #AdoptaUnaAutora (por si aún no estáis al corriente, se trata de divulgar todo lo posible la obra de un sinnúmero de escritoras), reconozco que no ha habido un solo día en el que no haya dejado de alegrarme: primero, por conocer más a fondo a la persona que, creedme, tiene un grandísimo y muy interesante fondo. Además, desde que he leído Plata Pura, su última novela, el impacto de su prosa y el deseo de más, no deja de reverberar en mi cabeza: en realidad, lo hace en todo mi ser. He disfrutado tanto, que quiero más de Nuria. ¡Más, más, mas! Puestos a pedir, querría en concreto unas cuantas continuaciones de este Plata Pura (tres, cuatro, cinco… qué sé yo), pero me temo que, dadas las declaraciones de la propia autora en la despedida final de la novela, eso va a ser imposible. Y me apena. Me apena muchísimo.

Pero, sin más preámbulos, centrémonos en lo bueno; en lo que tenemos; en lo último: en Plata Pura. Si gustáis de historias enteramente amenas (leed bien: he dicho enteramente); totalmente descarnadas, reveladoras en múltiples sentidos, sádicas hasta límites inimaginables, agradablemente directas, por momentos, insoportablemente realistas, por supuesto, transgresoras, y con personajes de los que te penetran hasta la médula y eres tú quien, después, te niegas a liberarlos, ya estáis perdiendo el tiempo.

Plata Pura cuenta la historia de un lobo hombre, Max (su protagonista), quien, de vez en cuando, recuerda que en sus inicios fue un simple lobo: ni bueno ni malo, solo uno dentro de una manada cualquiera. Pero ¿y qué ocurrió para que, de buenas a primeras, su vida cambiase y terminase transformándose en un hombre, sin dejar de ser en esencia un auténtico lobo? Lógicamente, eso se revelará a su debido tiempo.

Entre tanto, el lector penetrará en las páginas de Plata Pura y en las mismísimas carnes y temperamento de Max en el momento exacto en que acude a esa cita en la que es contratado para un nuevo trabajito: ha de buscar a cierta persona y liquidarla. Así, sin más. Que la mujer en concreto sea buena o mala, o su desaparición pueda traer ríos de lágrimas, o incluso que pudiera ser contraproducente para la humanidad, es una simple minucia. ¿A quién podría importarle eso? A Max desde luego que no. En absoluto. Porque nuestro protagonista, aquel al que perseguiremos constantemente y observaremos hacer y pensar todo tipo de barbaridades desde la barrera de la página, sin poder evitar (y esto es lo más alucinante) sentir cierta simpatía hacia un ser que no deja de ser despreciable —una mala bestia, y nunca mejor dicho—, es un tipo sin escrúpulos. Pero sin ninguno de verdad. Y cuando digo esto, vuelve a mi mente un pensamiento con respecto a Nuria que no he parado de centrifugar mientras seguía al lobo hombre: «¡Qué cabrona! No solo es capaz de escribir como el tío más ordinario y conseguir que me olvide tanto de sus intenciones como autora, como de su sexo, y de ella misma, que además, cuando me esfuerzo en imaginar cómo ha llegado a perpetrar ciertos momentos, no puedo dejar de pensar que, sencillamente, hay gente que nace para esto y no hay más vuelta de hoja: lo de Nuria es auténtico. Su talento es de verdad. Lo suyo es totalmente innato». Y es que es impresionante su forma de hacerte llegar a entender y respetar a alguien que no deja de ser lo peor. Gracias a esa naturalidad y respeto con los que combina al hombre y al lobo, Nuria, te obliga a comprender esa forma tan particular de ver la vida; a la sociedad en general, y al ser humano en particular. Porque para Max, nada es personal; todo es cuestión de instinto y practicidad. Eso sí, las cosas como son, en el fondo, a veces, también es cierto que no deja de ser un auténtico cabronazo, sencillamente porque puede…

Así que ya lo sabéis, contrariamente a lo esperado, en esta ocasión, aquel que se introduzca en Plata Pura acompañará a un auténtico asesino: uno que no dejará de serlo. Y no os llevéis a engaños, que aquí no hay sitio para las concesiones y mucho menos para las redenciones.

¿Más cosas a tener en cuenta? ¡Por supuesto! Plata Pura es un innegable thriller, con muchos, muchísimos tintes de género negro pero también de fantasía oscura. ¡Y la mezcla es flipante! También, a su modo, es una historia reivindicativa, acusadora y sincera. Y sé que ahora tocaría decir aquello de que los personajes son de aúpa, pero se entiende y, además, ya lo he comentado brevemente. Lo que sí que puedo añadir, es que no ha dejado de ser un gusto perseguir a un lobo hombre nada glamuroso (¡si viaja en bus!); ha resultado toda una experiencia el haberlo perseguido a lo largo y ancho de las calles y garitos de Madrid. Qué gozada…

Casi para concluir, ya solo me queda decir —aunque suene a lo de siempre— que una vez finalizada Plata Pura y hecho el balance general de lecturas, vuelvo a caer en la cuenta de que hacía mucho, muchísimo tiempo que no lo pasaba tan terriblemente bien (al mismo tiempo que sufría calzando las botas de mi último protagonista): cada parón en la lectura ha sido totalmente obligatorio, y cada puesta en marcha, un motivo de alegría.

De verdad lo he disfrutado, y una vez más, he descubierto al mismo tiempo un nuevo tesoro: uno que, llega tarde, eso es cierto, porque de haberlo hecho hace unos años, con este mismo Plata Pura, Nuria C. Botey habría engrosado las filas del ejército de la Editorial NGC ficción!

Maldito tiempo…

© Copyright de Pily Barba para NGC 3660, Junio 2017

Anuncios