Los que no saben morir, I

Por Elaine Vilar Madruga

Los harapos del tiempo

han venido a cubrirme los huesos.

Generaciones de navegantes

conocen mi nombre y arpegio;

soy la huella perdida en la labranza de los astros,

la lira sonámbula de los cautivos

que se hierven la carne y la piel sobre las naves.

Aquí zozobra el tiempo

y las pandemias de la tierra no nos tocan;

somos como dioses incólumes que se ocultan

en el último desván para huir de la fiebre.

Aquí zozobra hasta la espera

y las promesas de algún día

son fantasmas de un océano de estrellas

que no pasan ante nuestros ojos dos veces.

¿Qué camino? ¿Qué selva de asteroides

nos espera al otro lado de este mapa?

¿Qué cinturón transfigurado

de planetas

se agitará como un río

ante nuestros recuerdos?

¿Qué camino?

¿Qué cosecha?

El árbol de los muertos nos persigue

como otra máscara de la muerte inevitable;

incluso aquí,

donde los dioses no nos miran,

no nos oyen,

no nos importan.

Qué harapos del tiempo

vendrán a cubrirnos

cuando no exista nada más

que una edad eterna y sin barreras.

Qué harapos del tiempo

para cubrirnos la desnudez descalza

de aquellos

que no supimos morir.

© Copyright de Elaine Vilar Madruga para NGC 3660, Enero 2018

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