Julia Dream

 

Por Carmen Rosa Signes Urrea

…will the misty master break me
will the key unlock my mind
will the following footsteps catch me
am i really dying
julia dream, dreamboat queen,
queen of all my dreams.
Julia Dream (Pink Floid)

 

La tormenta había dejado el aire limpio y los cristales sucios, manchas de barro que dibujaban sombras falsas en la pared.

Ramón contemplaba a Julia en el esplendor de su avanzada edad. Habían envejecido juntos. Después de casi cincuenta años compartiéndolo todo, gozaba mirándola; dejaba pasar las horas muertas en ello. La quería.

La misma Julia de siempre: tan hermosa, amable, tan complaciente. Pero Julia dormía y él se perdía en la imagen fija que ella le reportaba, en un bucle atemporal que tan solo él comprendía.

Intentó ver la superficie yerma que se extendía frente a su casa desde la ventana. Colapsada de tráfico y transeúntes hacía mucho tiempo, se estremeció al imaginarse allí afuera, haciendo frente a las inclemencias de un clima variable y poco recomendable para el ser humano.

Sintió deseos de salir en busca de alguien con el que intercambiar palabras, porque Julia seguía durmiendo. La soledad dolía.

Al conocerla lo abandonó todo, aunque tampoco le dieron otra opción. Fue el baluarte de un mundo en declive, a punto de ser abandonado. A partir de ese momento, vio cambiar su fisonomía en el espejo, el entorno desde la ventana y la existencia desde una pantalla. Mientras en los planetas exteriores la vida seguía su curso, Julia se encargó de que él no perdiera detalle, además de proporcionarle la paz y el deleite diario, el placer reducido a la mínima expresión, aliñado de: películas, documentales, realities, seriales, noticieros, retrasmisiones deportivas…, y todo sin salir de casa, como única forma de no perder la perspectiva.

Los prospectos no mintieron. Después de seleccionar sus preferencias y una vez que estas fueron asimiladas por el organismo central, a Ramón se la concedieron. Julia fue su guía, la compañera soñada, el apoyo que todo hombre necesita para sobrevivir.

—¡Julia! —parecía susurrar, mientras sus ojos regresaban a ella, que seguía durmiendo.

Imaginó que sus sueños fueran un reflejo de lo cotidiano, de la aburrida existencia que le había tocado en suerte.

Aprovechó que la luz del día se abría paso con lentitud, para marcar las cifras del código de seguridad con las que desbloquear a Julia, rescatarla de su letargo. Pero se dio cuenta de lo inútil del intento.

Se recostó junto a ella buscando el calor de las conexiones. Apenas sí pudo sentir los guiños chispeantes de su pantalla, ahora fundida en negro. El mandato de los megahercios, de la fibra óptica, de las microondas, había desaparecido.

El sueño de Julia, la reina de todos sus sueños, no podía contactarse porque él ya no estaba. Había dejado de ser la clave que le desbloqueara la mente.

Ramón comprendió con certeza que estaba muerto.

© Copyright de Carmen Rosa Signes Urrea para NGC 3660, Junio 2019

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