Juegos I, II, III y IV – Breves – Reed.

Por J. Javier Arnau

1

Los símbolos heráldicos que decoraban su alma sólo eran visibles a los muy avezados hechiceros de la Tierra. Cada símbolo representaba una fuerza; unidos, lo convertían en alguien muy diferente… o al menos, eso había leído en la guía de juegos de ese Rol en particular.

2

Los aparatos de la nave dejaron de responder. Los tripulantes se quedaron como si estuvieran ciegos y sordos. El computador central murió entre estertores de agonía telecinética. La nave seguiría en vuelo inercial durante siglos y siglos, hasta que fuera atrapada por el campo gravitatorio de algún planeta.

El juego había terminado, la partida había sido más emocionante que de costumbre. Los jugadores dejaron los mandos y salieron del recinto.

En la pantalla, la nave seguía a la deriva con sus tripulantes atrapados por los siglos de los siglos… o hasta la próxima partida.

3

—Ignoras mi maldición, pero te afectará igualmente.

—De eso nada; tengo poderosos amigos que la contrarrestarán.

Y diciendo eso, volvió a tirar el dado…

4

La amenaza de la tormenta caló hondo entre los navegantes. Su nave no era la más apropiada para poder resistir el embate de las olas. El velero solar no reunía las condiciones adecuadas para navegar entre las olas que desprendía el sol sobre el que se disputaba la carrera ese año.

Con gran dolor de sus corazones, tuvieron que abandonar la carrera.

Una lástima, puesto que acababan de ser admitidos en la Cofradía Espacial, y las carreras sumaban puntos en la Liga Espacial, y malos resultados podían poner en peligro su permanencia, y volver a sus orígenes.

© Copyright de J. Javier Arnau para NGC 3660, Febrero 2018

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