El hombre sin rostro

| Lema Mosca | Ediciones Atlantis | Policíaca/Terror | 352 págs. 19€ | 2017 |
| ISBN: 978-84-947162-0-1 

Por José Jorquera

Portada El hombre sin rostro

El hombre sin rostro es una novela que cuenta las desventuras de las hermanas Franzinni en un internado católico donde además suceden hechos inexplicables. Ellas deberán adaptarse a una vida rígida y dura tras haber gozado de una familia en la que la ternura y el amor eran el pilar fundamental. Las niñas se enfrentarán a un entorno nuevo y hostil bajo la estricta vigilancia de sor Holocausta, una monja de las de la vieja escuela que creen que «la letra con sangre entra». A su pesar, pronto aprenderán las duras lecciones de la vida. Con todos estos elementos, el autor crea una obra en la que trata diversos temas como el paso de la infancia a la madurez, la hipocresía de la religión católica, la alienación de la mujer en una sociedad machista, el valor de la amistad, la arbitrariedad del poder o la inocencia interrumpida.

En mi opinión, uno de los puntos fuertes de la novela es la parte narrativa. La prosa es muy rica y se nota la calidad artística del autor. Lo único que lamento es que, como castellanoparlante, se me hayan escapado algunos giros lingüísticos propios del español americano. El segundo punto a favor son los personajes, que están muy bien caracterizados y son bastante reales. El lector puede empatizar con ellos y sus sufrimientos. Y es precisamente aquí, en la descripción del horror cotidiano, donde radica toda la fuerza expresiva de la novela, algo en lo que el autor se recrea y cala perfectamente en el lector, que asiste con estupor a las vejaciones a las que son sometidas las alumnas del internado en general, y a las hermanas Franzinni en particular. Otro punto a favor de la novela es ese contraste entre claroscuros que se materializa de forma muy clara en la figura de dos personajes: sor Holocausta y sor Amparo. Ambas serán la luz y la oscuridad para las hermanas y no son más que un reflejo de la mentalidad e ideología cristiana propia del antiguo y nuevo testamento. El discurso del «ojo por ojo», del dios vengativo y cruel que usa el poder de forma arbitraria y que incluso castiga a sus más fieles creyentes; frente al discurso de la compasión, del poner la otra mejilla, de «amar al prójimo como a sí mismo». Algo que me ha llamado la atención y que me ha encantado, es el fuerte discurso feminista que impregna toda la novela, en especial en el papel de la madre y de la tía de las hermanas Franzinni, donde el discurso sobre el machismo, el sometimiento de la mujer y su papel social encogen el corazón por ser algo tan real y, por desgracia, cercano.

Uno de los puntos débiles, a mi parecer, es el uso de la intriga. Teniendo en cuenta que es una obra muy bien escrita, como ya he mencionado anteriormente, pienso que los momentos de tensión están mal llevados. Me explicaré un poco más. En la mayoría de las ocasiones, cuando empezaba a sentir esa incertidumbre y preocupación por los personajes, la sensación se desvanecía en el aire porque la situación se resolvía de forma abrupta. Una lástima, la verdad, porque creo que si la hubiese mantenido un poco más en algunos momentos, habría conseguido un efecto mayor para la narración que aquí queda, en mi opinión, algo coja. Otro factor que ha impedido que sintiese miedo por el devenir de un personaje a medida que leía, era que el narrador te dice, sin paños calientes, que en el futuro sigue vivo o que recordará esta experiencia cuando fuese mayor. Eso mata todo el misterio, puesto que sabes que no le va a pasar nada. Lo mismo ocurre con toda la parafernalia sobrenatural que, salvando notables excepciones, da la sensación de que está forzada dentro de la novela y más que aportar, resta. Resta porque las escenas que supuestamente deberían de ser aterradoras, me parecieron torpes comparadas con los sucesos reales y, para colmo, no aportaban nada.

La novela está estructurada en cuatro partes: suplicio, castigo, disciplina y prisión, en claro homenaje al sociólogo Michel Foucault, haciendo pasar a las hermanas por esas cuatro formas de sometimiento. Los capítulos son cortos y eso facilita la lectura mientras el nivel de torturas va in crescendo. La novela tiene buen ritmo y las tramas personales se van sucediendo poco a poco mientras el misterio sobre el hombre sin rostro queda olvidado por las preocupaciones más terrenales y de mera supervivencia. Parece más un fantasma de la ópera (es decir, una persona real disfrazada) que un ente espiritual y su misterio se puede intuir casi desde el principio. Pero eso no importa, ya que es la excusa para excitar la imaginación y el terror de las niñas, puesto que es el ya mencionado «horror cotidiano» quien toma las riendas de la novela. El abuso de autoridad, las imposiciones por la fuerza y la falta de escrúpulos de sor Holocausta son el eje fundamental de la obra. A veces llevado a tales extremos, que hacen cuestionarse hasta a las mismísimas novicias sobre la justicia de sus actos.

Cuando llegamos al final de la novela es cuando se empiezan a ver las costuras y lo inverosímil de la situación. En mi opinión, el final es demasiado precipitado y algo forzado, comparado con el resto. Si bien todo resulta muy previsible, afortunadamente hay momentos para giros sorprendentes y revelaciones de última hora. La novela ha generado en mí sentimientos encontrados. Por un lado, he quedado fascinado por esa prosa lírica y esa crítica a la sociedad, a su machismo imperante, a la religión y el abuso de poder. Por el contrario, cuando lees una novela de terror y esta no te genera miedo, estamos ante un grave problema. Por eso, considero que esta es una obra de suspense, con una fuerte crítica social y altas dosis de horror cotidiano. Si tuviera que quedarme con una sensación, sería desde una perspectiva crítica. Crítica al papel de la mujer en la sociedad, a las formas de coacción, a la alienación de los infantes ante el sistema, a la indefensión frente al poder, pero también a la esperanza, al valor de la amistad, a la unión haciendo la fuerza y a saber que incluso en los momentos más tenebrosos, la luz brillará, ya sea a través de una vela en la oscuridad o por el fuego de las hogueras.

© Copyright de José Jorquera para NGC 3660, Marzo 2018

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