Despertares

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| Felicidad Martínez | Sportula | Fantasía (La Saga del Metaverso/0) | 70 págs. |
|  ISBN: 9788416637416  |  2017 | 0,99€ | 

Por Pily Barba

Portada Despertares

Siempre que leo una obra que me parece perfecta, me sucede lo mismo: no sé cómo enfrentarme a su comentario, o crítica… ¿crítica? Lo que sea. En esta ocasión, para no variar, me pasa exactamente igual, pero, además, con el añadido de que estoy completamente eufórica, porque he tenido la suerte de descubrir un nuevo valor (uno que además se quedará conmigo y del que ya he adquirido otro de sus trabajos). Que sí. Que ya sabía que estaba ahí. Que muchos me aconsejaban tenerla en cuenta. Lo que vosotros queráis… pero, lo que bien es cierto es que, tras mi regreso al fándom, se podría decir que no puedo dejar de ser algo así como un gigantesco diplodocus: uno que, dadas sus circunstancias personales, avanza lento pero seguro, y que, de vez en cuando, como ha ocurrido hace unos días, tras haber oído repetidas y lejanas voces, por fin levanta su larguísimo cuello y descubre ese tesoro tan murmurado: Felicidad Martínez. Sí, ahí estaba aquella que ya es considerada una de las nuevas voces europeas, esperando impertérrita, y Despertares, su última novela corta, ocultando su brillo inconmensurable para asestarme el golpe certero en el momento más oportuno.

Despertares… qué curioso. Y qué agradable. Me refiero al hecho de haberme asomado al mundo de Felicidad Martínez con un título tan acorde. Un título que encierra una pequeña historia —por su extensión, no por su magnitud— aparentemente fantástica, conducida por cuatro personajes tan próximos que hipnotizan: cincelados con una sencillez simplemente maravillosa, además de unos rasgos tan peculiares como crípticos. Dichos personajes, Colline, Rampante, Allausse y Barrigona, de manera independiente y a su modo, lógicamente a través de sus pensamientos, de su comportamiento, de su rutina presente y de sus próximas y obligadas acciones, van ubicándose tanto en el interior de nuestro intelecto (puesto que, en un principio, dependiendo de la personalidad a la que le toque el turno, a veces no sabemos si se trata de un ser humano, o algo totalmente diferente), como dentro de su propio mundo, dadas las circunstancias y el ominoso futuro que se cierne sobre ellos. Todos; pensantes, madrigueros, portadores, bestias en general, sin saberlo, unirán esfuerzos para evitar su próximo e inevitable fin.

No voy a ahondar mucho más en el argumento. No temáis. Solo daré las pinceladas justas para asegurarme de que os llega mi mensaje: Despertares merece la pena MUCHO. Y bien, ¿recordáis que he dicho que se trataba de una historia «aparentemente fantástica»? Pues lo es, por su trama, por su ambientación, y, finalmente, por algunos de sus personajes principales; léase características o incluso habilidades. Despertares es una encantadora fábula ambientada en una especie de antigua Roma muy particular donde, los filósofos, sobre todo el filosofo-rey, parte el bacalao. Pero no penséis que, por tener esa especie de inspiración romana, o griega, o llamadla equis, deja de ser original, porque no es así. Ni mucho menos. Es más: es todo lo contrario. Gracias a que bebe de una cultura tan sublime, y también gracias a la inteligencia y a la maestría con la que Felicidad entreteje este inspirador mundo, tenemos entre manos una novela a la postre soberbia, ingeniosa y muy entretenida.

Y no me olvido. Decía también que Despertares es aparentemente fantástica porque, en el fondo, Felicidad Martínez reflexiona acerca de aquello que azota, desde el principio de los tiempos, a nuestra propia sociedad. Por un lado, hace acto de presencia la dichosa religión; cambiando e interpretando la historia según le conviene. También se hacen notar aquellos que sustentan el poder y utilizan el miedo para ejercerlo como les viene en gana; conduciendo al pueblo allá donde lo necesitan. La ceguera; destructora perenne merced a la ignorancia; el abuso de los adultos sobre el intelecto de los más jóvenes e inocentes… incluso el racismo y la reacción de esa parte de la población que ha de «soportar» la inmigración, tienen un hueco. Y todo esto, desgraciadamente, de fantástico no tiene nada.

Termino con una advertencia: no se trata de una novela pretenciosa, y ni falta que le hace: sencillamente, es una narración cargada de imaginación, de sabiduría y de humanidad, que, por cierto, está extraída de Leyendas del Metaverso (la antología coordinada por el mismo creador del escenario que las inspira; Víctor Conde). Para mí, como decía, ha significado ese primer contacto con la prosa de Felicidad Martínez, y ha sido tan cálido, reconfortante, entretenido y delicioso, que pienso repetir en breve.

© Copyright de Pily Barba para NGC 3660, Mayo 2017

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