Cornis Bomper cocinero ladrón

| Begoña Pérez Ruiz | Asociación Cultural Heroik | CF/Space opera | 258 págs. | 13€ | 2018 |
| ISBN:  978-84-948762-4-0 | Ilustración portada: Vicente del Pozuelo | 

Por Pily Barba

Portada Cornis Bomper

Conocí a Begoña en persona en mayo de este año, en la Feria del Libro de Madrid, y desde entonces, además de tener la ocasión de asomarme a la arrolladora personalidad de una auténtica amante y, más aún, practicante de la space opera, también he podido oír hablar, en primer lugar, de esta especie de pastiche de Northwest Smith (personaje creado por su adorada Catherine Lucille Moore), o, si lo prefieres, de una especie de Han Solo, pero de la literatura. Claro que una cosa es oír hablar de Cornis Bomper a su propia autora, que ya me dirás el misterio que puede tener que a ella misma le encante este tío, y otra muy distinta trabajar en esta antología, como he tenido el gusto de hacer, y descubrirlo de primerísima mano: con sus encantadoras virtudes, que no son pocas, y sus condenados defectos, que son innumerables. Y así me pasa, que tengo tanto que decir de Don Cornis Bomper, que no sé ni por dónde empezar.

Por cierto, no te extrañes cuando digo Don, porque Bomper, el cocinero ladrón de Begoña Pérez Ruiz, es, además de lo que apunta el título de la antología, un personaje con el Don de llegar a tu vida y, tal y como acabo de dejar caer, acomodarse en ella como el que no quiere la cosa. Pero tiene más dones. Por ejemplo; es capaz de dejarte con la boca abierta cuando, de buenas a primeras, y tras haberla liado muy parda, puede llegar a soltarte el más inesperado pensamiento filosófico o, incluso, un repentino repaso —repentino para ti, porque él lo vive todo con una naturalidad pasmosa— a todo lo que cree que funciona mal; ya sea en cualquiera de las sociedades que él conoce, que son unas cuantas, o de aquello que tenga que ver con el comportamiento de ciertas criaturas; sus modales, sus creencias contra otras etnias e incluso contra natura… En fin. Asimismo, Bomper tiene el Don de meterse en las trifulcas más inesperadas y salir con bien de ellas mientras te deja, en la mayoría de las ocasiones, al menos con una sonrisa en los labios. Porque otra cosa no, pero el personaje de Begoña Pérez es tan inquieto como divertido, y esto, a la postre, se hace notar en el estado de ánimo del lector. Y, ojo, que lo hace sin proponérselo, porque, a pesar de que todo lo que vengo de decir echa para atrás de tanta asquerosa positividad, este pobre desgraciado tiene una mala pataaa…

Sí, sí, ya sé que dije que sale siempre con bien, pero Cornis Bomper, por encima de todo, de verdad que tiene muy mala suerte, porque, en realidad, se trata de un pobre diablo que solo busca paz y tranquilidad; volver a vivir sus tiempos de gloria cuando, antaño, antes de que se la jugaran bien jugada, era uno de los cocineros más reputados de la galaxia y podía permitirse el lujo de vivir como le daba la real gana, y encima haciendo lo que de verdad le apasionaba: cocinar e inventar nuevas recetas entre fogones. Nada más. Este pobre diablo que, de ser un personaje público de gran influencia, ha pasado a ocultarse y a trapichear trabajando en los peores tugurios para poder subsistir, solo quiere volver a calarse el gorro de super chef y darle al rodillo, al mortero y al almirez, mientras le echa el ojo a cualquier buena moza, sea esta de la raza que sea, para ver si luego puede bailar un ratito con ella horizontalmente, como él dice. Nada, ya ves, cositas de poca enjundia…

En fin, intentar contar con un mínimo de detalle cualquiera de las aventuras que encierra Cornis Bomper, cocinero ladrón, es absurdo, porque, en conjunto, las diez historias que componen el libro son tan dispares, y algunas de ellas tocan tantos temas a la vez que, ¿para qué? Aunque, bien pensado, sí puedo tirar unas cuantas miguitas para que puedas seguir su pista y hacerte saber que, allá donde Cornis viaje, ya robe o mate a quien tenga que robar o matar, siempre lo hará medio obligado por la dichosa Hermandad: una congregación de mafiosos capitaneada por aquella que, lo quiera admitir o no, en el fondo le quita el sentido: Tera Salana. Y mientras paga favores a su ex jefa, tendrá la suerte ¿o es la desgracia?…, lo que sea, pero se topará con un personaje extraordinario, maravilloso, conocido por todos gracias a sus hazañas detectivescas dentro de la literatura universal. Asimismo, hay un bellísimo homenaje a una personalidad tan inolvidable como es Borges, en el que para mí, sin duda, es uno de los mejores relatos de esta selección. Pero también habrá hueco para darle caña en un par de divertidas críticas a esos programas de salsa y salseo de nuestra televisión, donde Bomper, nuevamente, verá su paciencia y su sentido de la justicia puestos a prueba. Y mientras tiene lugar cualquiera de estas locuras, tendrás la ocasión de conocer planetas tan peculiares como absurdos… por viajar, llegarás incluso a la Tierra, a España, a Madrid concretamente. ¿Te imaginas una aventura en plena Plaza Mayor? Si es que Cornis Bomper, cocinero ladrón tiene casi de todo; portales dimensionales (con vistas a otro universo), viajes en el tiempo, prisiones de alta seguridad. Ah, y mamporros. Uy, y romance… pero, básicamente, aventura, aventura, y más aventura, y después, o antes, o entre medias, sentido del humor. Mucho. A veces muy básico, como casi siempre lo es la mente del propio Bomper, y otras veces un poco más sofisticado, como las inesperadas elucubraciones del cocinero galáctico.

Para terminar, de verdad que no puedo dejar de recomendarte esta antología perpetrada por Begoña Pérez Ruiz, una autora con el amor más especial que he visto hasta el momento (un amor casi enfermizo) hacia la space opera. Cornis Bomper, cocinero ladrón no será el mejor libro de este 2018, pero el granuja que lo habita (de grandísimo corazón y encomiable nobleza) sí será uno de los personajes que, en caso de conocerlo, se te meterá bien dentro.

© Copyright de Pily Barba para NGC 3660, Diciembre 2018