Por Santiago Eximeno
He instalado un completo sistema de cámaras de vigilancia en mi casa. Monitorizo desde la puerta de entrada hasta el cuarto de baño. Treinta y dos cámaras colocadas con la precisión de un relojero, siempre en movimiento, siempre grabando.
Vuelco todas las grabaciones, después las veo. Mientras lo hago, las cámaras siguen grabando.
Ayer volví a ver al otro hombre junto a mi cama, de pie, en una de las cintas. No puedo ver su rostro, a pesar de que he tomado imágenes desde varios ángulos. ¿Por qué sólo aparece en las cintas? ¿Por qué no puedo verlo?
Ignoro quién es, pero necesito saberlo.
Y pronto.
Hoy le he descubierto sentado junto a mí en el sofá al revisar la película de la cámara del salón. Y ha pasado su brazo por mi espalda mientras veíamos las cintas.
© Copyright de Santiago Eximeno para NGC 3660, Febrero 2018