Barro (Post Scriptum 1)

|  Alicia Pérez Gil | Editorial Cerbero | Colección: Argos nº1 | Fantasía | 2017 | 
| ISBN: 978-84-946422-6-5 | 151 págs. 5€ | eBook: 1,90€ |

Por Pily Barba

Portada Barro (Post Scriptum 1)

Lo confieso: aunque he tardado más de lo que debía, tenía unas ganas inmensas de disfrutar de la Alicia Pérez Gil entregada a esas distancias algo más largas a las que ya me tenía acostumbrada. Ella es una asidua colaboradora de esta web, por eso confiaba en que fuera lo que fuese lo que tuviera que contarme, no me defraudaría. ¿Cómo iba a hacerlo si conozco casi a la perfección su manera de narrar? Es tan fluida, tan cercana, tan hipnotizante… Cuando ha de ser terrenal, lo es de una manera sublime, y si ha de tornarse terrorífica y tocar la vertiente sobrenatural, lo hace con la misma facilidad. Además, Alicia es terriblemente entregada y fiel a la hora de introducirse en los procesos mentales de sus personajes (tengan sus historias más o menos envergadura, eso no importa). Estoy por apostar que antes de empezar cualquier nueva aventura, se arremanga, y después de asomarse al inmenso vacío de aquello que terminará convirtiéndose en la mente de su futura creación, aun sin tenerlo muy claro, se dejará caer dentro de la oscuridad infinita sin ningún tipo de miramiento. Y una vez en el interior, porque Alicia es muy capaz de introducirse dentro de algo tan intangible y etéreo como lo es la mente humana (en este caso, además, figurada), observará sin dejarse un solo recoveco sin inspeccionar, e irá tejiendo, casi de manera automática, con el único, pero también mejor material del que dispone: el hilo de sus propios sentidos, sentimientos y experiencias. Fufú, fufú, fufú… Y cuando haya moldeado lo que quería y encontrado aquello que buscaba, lo fusionará a esa mente que ahora ya sí existe dentro de la suya propia e, inmediatamente, lo arrancará de cuajo y lo alzará triunfante, pues se trata de una auténtica ofrenda. Acto seguido, lo enviará al papel y el resultado, insisto, ya sea dentro de una narración más o menos comprometida, más o menos intensa, o más o menos atrayente, terminará estando dotado de una humanidad alegre, triste, o paranoica, pero siempre resultará embriagador.

Barro (Post Scriptum 1), su novela corta y primera parte de esa trilogía que tiene previsto publicar Editorial Cerbero (de hecho, ya ha salido al mercado el segundo volumen: Carne (Post Scriptum 2)), puede leerse de manera totalmente independiente y nos ofrece toda esa locura que os he contado. Esta, nos guía a través de la vida, pensamientos y circunstancias de nuestra joven protagonista, Alicia (¡ups! ¿Casualidad?), una muchachita poco conformista y extremadamente desgraciada —pero, más que por su forma de ser, por esa tormentosa relación que ha mantenido desde siempre con sus padres y, todavía peor, el hecho de no poder soportar ni un segundo más la horrible distancia que la separa de su hermana gemela, recluida desde hace años en un psiquiátrico—. Así pues, Alicia decide, junto a su también peculiar grupo de amigos, sacar a su gemela de esa inmerecida prisión… Pero qué poco se acerca al plan inicial lo que termina ocurriendo. Lo que en un primer momento parecía un objetivo más o menos sencillo, aunque arriesgado, se lía y se retuerce de tal forma que llega a sumirnos a todos en toda una repentina locura: una pesadilla asfixiante y sin fin. El auténtico horror.

Y es que, sin entrar más en detalles, a pesar de que nos han vendido Barro como una novela de fantasía, la verdad es que toca muchos otros palos que la llegan a convertir en una gran y muy enriquecedora historia, sí, pero bastante más arriesgada de lo que podríamos llegar a imaginar (y sobre todo de cara a los más puristas). Porque Alicia Pérez Gil no se conforma con entrar como un elefante en una cacharrería en el universo del fantástico, no. ¿Para qué, pudiéndolo hacer a través de un auténtico agujero negro psicológico y meternos también un poquito de inquietud en el cuerpo? ¿Qué tiene de malo querer dejarnos con el estado de ánimo del revés?

Así es, Barro es una apabullante amalgama rica en emociones e imaginación, pero casi siempre cubierta con un filtro oscuro, agobiante, desgarrador; rayano en la locura… eso es Barro, un barco a Venus impulsado por la marea de la desesperación, del miedo, y de los sentimientos más dolorosos y llenos de culpa: una nave donde sus tripulantes, «quieren flotar, pero lo único que hacen es hundirse». Afortunadamente, en su bodega también lleva otro tipo de carga; momentos de cegadora luz, de tierno amor, de aquellos valores movidos por ese respeto que, en el fondo, la autora siente irremediablemente hacia la vida y la libertad individual… pero, en definitiva, se trata de un viaje rumbo a la dualidad y al conocimiento de la psique humana (bastante maltrecha en este caso), porque Barro es, por encima de todo, una obra muy mental.

Además, ahora que lo pienso, no sé por qué me da que esta primera entrega de los Scriptums encierra al mismo tiempo mucho del alma de la autora, y por esa misma razón, tanto la Alicia protagonista como la Alicia creadora, al final, llevan una carga tan pesada a sus espaldas que, es aquí, a través de este loco y continuo delirio, donde ambas terminan exorcizando sus demonios. Eso sí, en vez de en el país de las maravillas, la locura tendrá lugar en una grotesca e increíble ciudad que aparentemente conecta y esclaviza mentes, y que, como cabe esperar, a su manera, obliga a la Alicia del papel (¿seguro?) a pasar al otro lado del espejo para que esta alcance una libertad cargada de muchos y muy diferentes matices.

Concluyendo, Barro no es una novela de fantasía al uso, no nos engañemos. Podría tratarse de una especie de experimento y/o exorcismo que, repito, muchos no disfrutarán precisamente por sus exabruptos mentales. No es fácil de digerir, no, pero, precisamente, no lo es porque es extraordinariamente imaginativa, valiente y comprometida.

Maravillosa esta locura de Alicia Pérez Gil

© Copyright de Pily Barba para NGC 3660, Abril 2018

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