Lost in Abduction – Reed.

 

Por Carmen Rosa Signes Urrea

Apoya sus manos rasgando piel y uñas por las burdas paredes de la calle. Lame sus heridas encontrándose con el sabor oxidado de la sangre. La salida del sol despierta el bullicio, que pronto convierte la urbe en riada de gentes camino de sus ocupaciones. Respira hondo pese a la polución vespertina que arranca en ruidos el oxígeno del aire. Hay algo en el ambiente que le recuerda lo sucedido. Quizás ese ronroneo persistente de los motores, y el hedor proveniente de las alcantarillas. Se sabe poseedora de una experiencia que le puede cambiar la vida. Ha sido abandonada en medio de la ciudad. «Alguien lo habrá visto. ¿Nadie lo ha visto?» Interroga con voz apagada.

La habían tomado a la fuerza, dejándole beber las mieles de aquella civilización, le dieron consejos, información, y quién sabe cuántas cosas más, que ahora confunde. Abatida y triste, lo atesora en su mente. Desea dejarlo salir, pero una voz le aconseja que no lo haga: «Te arrepentirás», asegura.

El sol le devuelve el recuerdo de lo cotidiano. Al llegar a casa evita las preguntas que sabe bien que podría contestar, prefiere enfrentarse ella misma a las respuestas que le afligen. «No me creerán», se lamenta. Por culpa de ese estado deciden llevarla al hospital. Ya nadie la creerá.

Comienza el circo. Las imágenes de lo vivido se juntan con la procesión de facinerosos, frikis y curiosos. ¿Por qué has desoído el consejo? Retumba la pregunta en su cabeza.

Recapacita sobre aquellos nuevos dioses. ¿Por qué la tomaron de la mano si ahora la expulsan del paraíso? Comprende que la solución deseada oculta, tras de sí, un nuevo encuentro, y es la sutileza de esa plegaria, huida inconscientemente desde su boca, la que la condena.

Entre risas y lloros, dosificadas a partes iguales, la gente, su gente, se aparta de ella. No hay compasión para el abducido en este mundo.

No pidió que la llevaran, tampoco que la creyeran. Acumulará años como recuerdos, y nunca volverá a ser la misma. La señalarán con el dedo, se reirán a su paso. Pocos recordarán la mujer que fue. Aquella persona que desapareció al tiempo que la confianza de los suyos se disipaba. Esa mujer sin juicio arrancada de la tierra, protagonista ahora de un frikshow televisivo.

© Copyright de Carmen Rosa Signes Urrea para NGC 3660, Mayo 2017

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